Como un árbol

Como un árbol

Encontrar la felicidad ha sido tarea de muchos sin importar clases sociales, profesiones, o creencias. El ser humano siempre ha querido ser feliz. Es por eso que la palabra felicidad se convirtió en comodín que se usa sin más, un objeto de venta, un elemento intercambiable.

La Biblia dice que la felicidad se halla en la vida del justo. Felices, dichosos, bienaventurados los que se deleitan en la ley de Dios. Ahí está la clave. Sin fórmulas escondidas, ni trucos rebuscados. El salmista, en su profunda sabiduría, encontró la clave: Bienaventurado el hombre que se deleita en la ley de Jehová; para luego cerrar: Jehová conoce el camino de los justos.

El salmo 1 es una canción que además de enunciar la bienaventuranza, describe la vida del justo. Para comenzar dice qué es lo que no hace: no hace caso al consejo de los malos, no se une a los pecadores para cometer los mismos pecados, no se sienta a disfrutar con los que se burlan de todo.

A continuación, completando la bienaventuranza,dice: sino que se deleita en la palabra de Dios. La palabra de Dios no es solo para ser escuchada, repetida, comentada, y compartida, además genera deleite, gozo, alegría. Pero también hay reflexión, análisis y confrontación: en su ley medita de día y de noche.

Como si fuera una lección, es hora de hacer una comparación, así que el salmista dice: el hombre feliz por deleitarse en la palabra de Dios es como un árbol, pero no cualquier árbol. Es un árbol plantado, cimentado, que está firme, que ha echado raíces junto a corrientes de agua, que da su fruto cuando es el momento, y sus hojas nunca se marchitan.  ¡Todo cuanto hace prospera!

En cambio, los malos son como la paja que es arrastrada por el viento. Por eso nunca se podrán sostener,

El epílogo del salmo no podría ser de otra manera: Porque Jehová conoce el camino de los justos, mas la senda de los malos perecerá.  El justo, quien es como un árbol firme, con fruto, y siempre verde, es el que se deleita en la palabra de Dios, y el que la guarda en su mente y corazón. Este justo es dichoso, feliz. bienaventurado.

No busques la felicidad, busca a Cristo. Tu vida será una vida bienaventurada, feliz, cuando te deleites en la palabra de Dios, cuando medites en ella, cuando las decisiones las tomes según la voluntad de Dios y no según tu deseo. ¿Eres feliz? ¿Te deleitas en la palabra de Dios? ¿Llevas una vida de rectitud? ¿Puedes comparar tu vida con un árbol frondoso que da fruto?

John Anzola

VRV60

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